Mi Camino de Santiago Francés: Los Arcos a Logroño
Día 5 – Adiós Navarra, hola Rioja (y hamburguesas)
Etapa de transición. Esos días en los que el Camino te da un respiro, las piernas responden, el calor no aprieta y hasta los gatitos te salen al paso para saludarte.
30 km entre Los Arcos y Logroño, pero de los que se hacen bien.
El tiempo fue perfecto, con una temperatura muy llevadera que nunca pasó de los 27 °C. Teniendo en cuenta los calores que venía sufriendo, esto ya era casi como caminar con aire acondicionado. Y además, tocaba despedirse de Navarra: el último pueblo antes de cruzar la frontera fue Viana, muy bonito, con su caserío bien conservado y una parada estratégica para almorzar (cómo no).
Gatitos, viñas y calma
Otra vez me encontré con algún gato simpático por el camino (esto ya se está convirtiendo en tradición), y una vez cruzada la “frontera”, entré oficialmente en La Rioja.
A partir de aquí, viñedos a cascoporro. Si el vino no te gusta, al menos lo compensas con el paisaje. Pero si te gusta, esto es Disneyland.
La etapa fue tranquila, sin complicaciones. 30 km que se me pasaron volando.






Logroño: hamburguesa, hotelazo y un pequeño fail logístico
Llegué a Logroño sobre la una, con ganas de comer algo diferente, y caí en una hamburguesería donde me metí entre pecho y espalda una burger espectacular. Después, hotelazo con habitación grande, de esas que cuando entras te entran ganas de no salir más (pero salí, porque soy buen peregrino y hay que caminar… aunque sea por ciudad 😄).




Por la tarde, paseo suave por la ciudad, turismo ligero y una decisión importante:
Contratar un servicio para que me llevaran la mochila los siguientes tres días.
Sí, lo confieso: me di un capricho. Entre el calor, el cansancio acumulado y lo que se venía… me lo merecía. El problema es que, como me iban a llevar la mochila grande, necesitaba una pequeña para llevar lo básico. Así que pensé: “Me paso por Decathlon, pillo una mochila y listo.”
Spoiler:
Era domingo.
Todo cerrado.
FAIL.
Así que el plan tuvo que aplazarse hasta el día siguiente, cuando por fin pude comprar mi mochilita ligera. Pero eso ya os lo cuento en la siguiente etapa.