Decisiones

Hace algún tiempo alguien me recomendó una canción de Fito & Fitipaldis, «Antes de que cuente diez«. Durante aquella época sufría una especie de crisis, una crisis de identidad por así llamarla (auto-diagnosticada, por supuesto). No saber por donde tirar, no saber donde terminar, o donde empezar (esto me recuerda a otra canción, una de Vetusta Morla: «Copenhague»).

Eran otros tiempos, otras preocupaciones; recorrí medio mundo para buscarme, para encontrarme… finalmente me di cuenta que no había nada que buscar.

Años más tarde los fantasmas han vuelto, o quizás, nunca se fueron. No lo se.

El tiempo ha pasado, vivimos un momento (económico y social) complicado; todos lo sabemos, no hace falta contar nada nuevo. Las situaciones son límites, las decisiones, vitales. Y aquí me hallo de nuevo, otra vez en la tesitura de emigrar o luchar en este nuestro país. Un país que se dirige cuesta abajo, y creo que, sin frenos.

Una parte de mi me dice que debo quedarme, seguir en mi puesto de trabajo (a media jornada cabe destacar), luchar por un mejor contrato en el hospital, crear algún nuevo proyecto, buscar algo que compense mi paupérrimo sueldo, innovar, luchar, continuar. Y esa parte de mi es bastante fuerte, pues me siento muy a gusto en mi trabajo, con unas compañeras magníficas (en su mayoría).

Me encuentro a nivel físico y emocional como nunca he estado, más joven que nunca, con una mayor vitalidad. Me encanta el piso donde vivo, la vida que llevo. Es, sin duda, la situación económica, la que me «obliga» a tomar una decisión, más pronto que tarde.

Pero también tengo ese diablillo que dice que me vaya, que huya de este país, que me vaya a algún sitio donde se valore toda mi experiencia profesional, mi carrera, mi trabajo. Y tengo varias candidaturas. Ese diablillo me anima a hacer las maletas, a volar. Volar lejos de aquí. Comenzar otra nueva aventura. Viajar. Empezar una nueva vida, empezar otra vez de cero.

Algo en mi quiere hacerlo, pero otro algo me dice que no, que ya estoy cansado de empezar vidas aquí y allá.

En mi cabeza hay muchos planes, muchas ideas, muchos pensamientos. No se donde terminaré, o empezaré. Como dijo el gran John Lennon: «La vida es aquello que te va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes».

Pues eso, sea lo que sea lo que me depara el destino, seguro que me sorprende. Maldito destino, o amado.

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Un comentario

  1. Sergiete, hay un método muy simple y a su vez muy útil: folio de: papel en blanco, trazas una línea vertical en el centro de la hoja y un lado para los "pros" y otro para los "contras". Dori

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