Mi Camino de Santiago Francés: Villatuerta a Los Arcos

Día 4 – Tarta de queso, vino que no bebí y un merecido respiro

Después de varios días haciendo el loco y acumulando kilómetros como si fueran cromos, el día 4 fue más tranquilo. Solo 26 km con un desnivel positivo de unos 447 metros. Vamos, una etapa suave comparada con las maratones anteriores.

Salí desde Villatuerta y fui avanzando poco a poco. Al principio, terreno fácil: subidas y bajadas suaves, de esas que te dejan andar sin pensar demasiado. Al poco rato, llegué a Estella, que es donde la mayoría de peregrinos suelen acabar esa etapa

Pero yo venía con el turbo encendido desde días antes, así que simplemente paré a desayunar: croissant, café y… otra tarta de queso (esto ya se está volviendo costumbre, lo sé, pero no me juzguéis).

Powered by Wikiloc

Subidas sin drama y la fuente del vino

Después del desayuno, empezaron unas subidas un poco más serias, hasta llegar a unos 600 metros de altitud, pero nada dramático. Iba tranquilo, sin prisas, disfrutando del buen tiempo y de que, por fin, no hacía ese calor sahariano de días anteriores.

Pasé por la famosa fuente del vino de Irache, esa donde puedes rellenar tu botellita con vino o con agua, lo que prefieras. Yo, que no soy muy fan del vino, me limité a sacarle un par de fotos y tirar millas. Pero oye, mola que exista.

Los Arcos: relax merecido

Poco a poco fui llegando a Los Arcos, donde tenía una habitación reservada en un pequeño hotel muy apañado. Habitación individual, baño privado… gloria bendita. Me duché, lavé la ropa en la ducha, porque no había lavadora, y como hacía solazo, en un rato ya estaba todo seco.

Comí por allí en uno de los pocos restaurantes del pueblo (tampoco es que Los Arcos tenga una gran oferta gastronómica), y por la tarde me dediqué a dar una vuelta tranquila, sin mucho más que hacer. Pueblo pequeño, ritmo lento, día sin sobresaltos. Y menos mal, porque como decía en los cliffhangers de las series antiguas…

En el próximo capítulo… vienen curvas.