Mi Camino de Santiago Francés: Espinal a Pamplona
Día 2 – Niebla, gatitos y una pizza XXL en Pamplona
Segundo día de Camino y segundo madrugón. A eso de las 6:30 ya estaba en marcha, con la ayuda del frontal (¡por fin un gadget útil!). Y menos mal, porque entre la niebla, los bosques espesos y el sol que aún no se había dignado a salir, aquello parecía un capítulo de “El Señor de los Anillos” versión navarra.
El fresquito mañanero se agradeció, y también la chaqueta, que esta vez sí fue una buena compañera. Los primeros kilómetros fueron una delicia: caminos de tierra, bosque, subidas y bajadas suaves y un paisaje espectacular. Navarra en estado puro: verde, frondosa y preciosa.
Zubiri y la tortilla matutina
Sobre las 9:30 llegué a Zubiri, que para la mayoría de peregrinos sería el final de la etapa del día. Pero claro, yo ya venía modo ultratrail activado, así que para mí solo era la parada del almuerzo. Me tomé un pincho de tortilla (mejor que el del día anterior, por suerte) y un café con leche. Pequeño descanso, y a seguir.




Y de nuevo, paisajes bonitos, más subidas y bajadas, algún que otro bosque encantado y hasta fotos con gatitos incluidos. Vi uno especialmente simpático que me hizo echar de menos a mis michis. Peregrino sí, pero catlover también.
Sol, calor y… otra tortilla
Conforme avanzaba la mañana, el sol empezó a pegar con ganas. De ese calor que te hace replantearte la vida. Y sí, lo pasé bastante regular hasta llegar a Pamplona. Por el camino, otra paradita: pincho de tortilla con calabacín y cerveza en un bar al lado del río, muy cuco. Bonito lugar para recargar fuerzas antes del último tirón.




Pamplona: lavadora, pizza y más lavadora
A eso de las 15:00 llegué a Pamplona, reventado pero entero. Entre duchas y lavadoras (¡viva el olor a ropa limpia!), me fui a cenar a una pizzería. Y ahí es donde me pasé un poco: pizza grande, entrante, cervezas… la típica “cena de celebración” que luego tu cuerpo te recuerda con cariño (y gases).


En total, más de 52.000 pasos y unos 41 km. Fue duro por el calor, pero lo terminé con buenas sensaciones. Eso sí, aquí ya empecé a replantearme las siguientes etapas:
“Igual hacer 40 km cada día no es tan buena idea…”
Pero bueno, eso ya lo iré contando.